| Para
la Sociedad Ecológica del Cibao, Inc. (SOECI) estas
personas e instituciones han basado sus argumentos en ejemplos
múltiples del uso del “Fly Ash” en construcciones
de varios países del mundo, tanto en edificios como
carreteras y otras instalaciones. Pierden de vista quienes
así opinan una serie de detalles que mueven a suspicacia
toda vez que resulta contradictorio que si las ventajas del
material depositado aquí son tan significativas y las
cualidades del producto son tan positivas, empresas portorriqueñas
estén importando de Estados Unidos grandes cantidades
de estas “Cenizas Volantes”, rechazando aquellas
producidas en su territorio por la planta AES Guayama y que
según explicaciones de las empresas involucradas son
las que se vertieron a nuestro país.
En ese sentido, el 19 de Septiembre de 2003 la empresa “Headwaters
Incorporated”, con asiento en Utah, Estados Unidos,
anunció el primer embarque de “Fly Ash”
resultante de una planta de Louisiana al “Grupo
Carmelo” de Puerto Rico, importante empresa del
área de la construcción que la emplearía
como agregado en sus productos. Con un volumen inicial de
12,000 toneladas despachadas, la firma declaró que
la empresa
“Grupo Carmelo” había hecho las inversiones
necesarias para el procesamiento y manejo de estos materiales.
Esto lo confirma el periódico Borícua “El
Nuevo Día”, que el 6 de Septiembre publicó
bajo la firma de Rafael Lama Bonilla la información
de que “ECOLÓGICA
CARMELO, una división del Grupo Carmelo, completó
esta semana una inversión de $8 millones de dólares
en un domo para almacenar el "Fly Ash", aditivo
mineral que se utiliza en la mezcla de concreto y promete
construcciones más resistentes. Además de almacenar
el "Fly Ash", el recién estrenado domo, ubicado
en el Muelle 16 de la Bahía de San Juan, también
tiene la capacidad para reciclar la llamada cenizas volantes.
Pero por el momento, La empresa importará dicho aditivo
de las plantas generadoras de electricidad en el sur de Estados
Unidos, las cuales emiten el tipo de ceniza necesaria para
convertirla en "Fly Ash", tras la quema mineral.“
(...)
Utilizado por años en la mezcla de concreto
en Estados Unidos, Europa y Japón, el "Fly Ash"
no había llegado antes a Puerto Rico por la complicada
logística que implica su importación.
Melba Figueroa, vocero de la empresa sostuvo que por
el momento se tiene que seguir trayendo de afuera, ya que
el tipo de ceniza que emite la AES en Puerto
Rico en su quema de carbón no cumple con los requisitos
que exige la industria para convertirla en "Fly Ash".
“
Como puede verse en la nota anterior, se descalifican las
cenizas de esta planta para el uso tan “benéfico”
que se ha planteado como justificación de estas acciones
ilegales llevadas a cabo bajo la impunidad más indignante.
El tema de si es contaminante o no es una discusión
antiquísima y que se ha comprobado hasta la saciedad
los niveles de daños que las plantas que funcionan
con carbón mineral han producido en sus respectivos
países.
En el caso de Estados Unidos y según datos de la “Asociación
Americana de Cenizas de Carbón (ACAA)” se
consumen cada año aproximadamente mil millones de toneladas
de carbón para la generación eléctrica,
Entre el 6% y el 9% del peso de carbón quemado se recupera
como cenizas volantes o “Fly Ash”. Cerca de 30
millones de toneladas de estas cenizas fueron producidas en
1970, 50 millones en 1980, 60 millones en 1996, y 63 millones
de toneladas en el año 2000. Siendo el tema de la disposición
final de este subproducto un problema ambiental de grandes
magnitudes, Se han buscado diferentes opciones para el aprovechamiento
de las mismas; clasificando las cenizas de acuerdo con sus
características y composición, escogiendo las
que cumplen con los parámetros establecidos para trabajos
de diversas indoles y que desde hace más de 50 años
se han venido utilizando como relleno de carreteras, estabilización
de suelos, construcción de edificios, etc. Se busca
con ello mitigar parcialmente un impacto causado por este
contaminante que de lo contrario iría a parar a fosas
o lagunas de almacenamiento que requieren enormes extensiones
de suelo y un cuantioso suministro de agua para su tratamiento.
Es importante aclarar que aunque en muchos países se
ha utilizado a gran escala este material, en todos los casos
se han seguido procedimientos muy específicos en especial
a lo concerniente con la clasificación de los “Fly
Ash”, su almacenamiento y manejo. Lo que nadie puede
refutar es la potencial amenaza que representa su colocación
en grandes cantidades y a cielo abierto, dado que algunos
tipos de residuos de las generadoras suelen contener diferentes
niveles de metales pesados altamente tóxicos, como
el Arsénico, Berilio, Vanadio y Cadmio, según
lo han demostrado decenas de investigaciones y en específico
la que sobre estos depositados aquí llevara a cabo
la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Pero sobre la potencialidad de las consecuencias de su acumulación
cerca de fuentes de agua, puede citarse el informe
que en 1997 publicaran investigadores de la universidad de
Georgia sobre la contaminación de las fuentes de
agua por depósitos de Fly Ash en la comunidad de Savannah,
se advierte -entre otras cosas- que: “Los efectos
ambientales de las cenizas resultantes de la combustión
del Carbón en organismos acuáticos representan
un problema tan impactante que las personas no querrán
tener que enfrentar”.
Posteriormente, en el año 2001 y en un estudio titulado
“IMPLICACIONES
ECOTOXICOLÓGICAS DE LA DISPOSICIÓN ACUÁTICA
DE LOS RESIDUOS DE LA COMBUSTIÓN DEL CARBÓN
EN LOS ESTADOS UNIDOS”, varios científicos
de las Universidades de Maryland, Georgia y Carolina del Sur,
Exponen que “El derrame intencional o accidental
de CCR (resíduos de la combustión del carbón)
en sistemas acuáticos se ha asociado generalmente a
efectos ambientales nocivos. Una gran cantidad de metales
y de elementos de traza están presentes en los Residuos,
buena parte del cual es acumulado rápidamente y en
altas concentraciones por los organismos acuáticos.
Además, una variedad de respuestas biológicas
se han observado en estos organismos después de la
exposición y de la acumulación de los contaminantes
relacionados al CCR en algunos vertebrados e invertebrados,
la exposición de estos elementos ha conducido a numerosos
efectos histopatológicos, del comportamiento y fisiológicos
(reproductivos, energéticos y endocrinológicos)
La muerte de muchos peces y el extinción de algunas
especies se han asociado a la acumulación del CCR,
pues estos residuos tienen efectos indirectos en supervivencia
y el crecimiento de los animales acuáticos mediante
los cambios en la abundancia o calidad de los recursos de
su entorno.
También cita el informe que “La recuperación
de los lugares impactados de por los Residuos de Combustión
del Carbón puede ser extremadamente lento debido a
la incidencia cíclica y continuada de los contaminantes
dentro de un ecosistema, inclusive en los sitios que recibieron
estas descargas por breves períodos del tiempo”.
Vistas estas observaciones, insistimos en que en todo
momento los los parámetros
de LEY 64-00 deben hacerse cumplir y que en cualquier
caso esta debe prevalecer sobre las pretensiones malsanas
de aquellos que han atentado contra nuestros recursos naturales
y la salud misma de la población. |
La
AES Guayama: una historia que no es nueva.
Sobre el tema
de la AES Guayama, queremos acotar que las disputas ambientales
con la empresa es una historia recurrente.
Desde mediados de los años 90 el grupo ecologista
“Sur
Contra la Contaminación (SURCCO)”, protestó
y demandó ante organismos medioambientales (incluyendo
la EPA) contra la instalación de la planta AES
en el municipio de Guayama, Puerto Rico, bajo el argumento
de que “El proyecto significaría un daño
irremediable a la ecología del área, Pues la
misma emitirá dióxido de sulfuro, que causa
asma, Enfisemas y hemorragias del pulmón; así
como la emisión diaria de casi 5.000 kilogramos de
hollín cargado de dioxinas.
El grupo estima que después de 30 años, la planta
habrá creado bastante ceniza tóxica para cubrir
un área de 1.6 kilómetros cuadrados y de 10
metros de profundidad.
En un informe al que tuvo acceso la SOECI, titulado “La
Planta CarboEléctrica AES Guayama: Impacto económico
y ambiental de la simbiosis industrial”, se señala
que “La producción anual de ceniza de AES Guayama
es cerca de 220.000 Toneladas. Esta planta hace frente a un
costo anual de disposición de estas ceniza por alrededor
de 3 millones de dólares (...) el cual es su mayor
gasto operativo de modo independiente...”
“AES tiene un incentivo financiero fuerte para hacer
frente al tema de la disposición de sus cenizas. Además,
la planta de Guayama está contando con una ubicación
de estos residuos fuera de la isla, pues la ceniza solamente
puede permanecer en Puerto Rico si es para un reuso beneficioso.”
Tomando en cuenta estos elementos, es posible tener una idea
más clara sobre las razones por las cuales existe tanto
interés en “regalarnos” estos “beneficiosos
subproductos” resultantes de la quema de carbón
mineral, que con tanta abnegación empresarios y funcionarios
del gobierno Dominicano han defendido a capa y espada.
Cada día que pasa sin que se busque destino o se devuelva
este veneno, es un tiempo adicional para que puedan contaminarse
nuestras costas o incidir aún más en el brote
de enfermedades de la piel o las vías respiratorias
de los moradores de las comunidades.
A que estarán jugando las autoridades de Medio
Ambiente con su dejadez?
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