|
Antecedentes
Anteriormente Arroyo del Toro estaba cubierto por un gran bosque prácticamente impenetrable. Esta vegetación exuberante era el albergue de una gran cantidad de animales y de una gran diversidad de plantas, herbáceas, arbustivas y arbóreas, entre las que destacan el Cedro, la Cola, el Roble, la Caoba, el Pino de Teta, la Jaragua, la Mara, el Juan Primero, el Copey, el Palo Amargo la Cigua Blanca, el Chicharrón, Yagrumo, la Guárana, la Palma Manacla y el Yamemino entre otros.
Posteriormente este lugar, comenzó a ser ocupado por agricultores procedentes de las comunidades de Bocas del Licey, Yásica, Jamao, Yaroa y los Cacaos.
Estas personas fundaron los diferentes asentamientos humanos que forman parte de esa montaña. Iniciaron el dominio del área, eliminando la cubierta boscosa y estableciendo conucos en las mejores tierras, produciendo yautía, Ñame, Mapuey, entre otros cultivos.
Otros comenzaron a llevar y criar ganado Bovino, localizando pastizales en las tierras de menor calidad.
Este proceso de colonización mermó significativamente la cubierta boscosa y provocó un acelerado empobrecimiento de los suelos.
Con la ocupación de estas tierras por parte de estas personas que llegaron allí espontáneamente, se estableció una especie de colonato.
En el año 1973, el Estado le dio categoría de asentamiento agrario a un área de 40,000 tareas, pasando los colones a ser asentados. Con este asentamiento se mantuvo la misma distribución de la tierra, sin modificar la tenencia que inicialmente tenía el colonato.
Importancia Ecológica del Área
A juicio de algunos expertos, la cordillera Septentrional es el macizo montañoso más importante de la República Dominicana, ya que es el receptor de los vientos alisios que son lo que influyen y propician el régimen pluviométrico de todo el país. Estos vientos cargados de humedad encuentran en esta cordillera un muro de contención, que les obliga a precipitarse y a distribuir sus lluvias en todo el ámbito del Cibao central.
Estando conscientes de que las lluvias ciclónicas que son producidas por fenómenos externos, en este momento son las de mayor relevancia en el territorio nacional, se da por descontado que el resto de las lluvias que se precipitan sobre la Cordillera Central y el valle de San Juan, están íntimamente relacionadas con estos vientos.
Sin embargo, las lluvias convectivas y orográficas, aunque no se presentan con frecuencia a causa de la situación de degradación ecológica, mejorarían sustancialmente con una adecuada repoblación forestal.
Las condiciones forestales en que se encuentre esta cordillera, específicamente el área de Arroyo del toro, van a determinar la ocurrencia de muchas lluvias, dependiendo de la cobertura forestal de este lugar.
De ahí, la enorme importancia que tiene esta zona geográfica para el equilibrio ecológico dominicano.
La comunidad de Arroyo del Toro está localizada en el área donde impactan con más energía los vientos alisios; por esta razón es de trascendental importancia una apreciable y adecuada cobertura vegetal.
Ríos y arroyos como el caso del río Licey, tienen su cuenca crítica ubicada en el mismo centro de esta comunidad. Otros arroyos que desembocan en las vertientes sur y norte, tienen sus cuencas altas en estas mismas latitudes. Las condiciones forestales de Arroyo del Toro van a regular la temperatura y el clima en sentido general, de grandes extensiones de la zona costera de Puerto Plata y de la provincia Espaillat, así como una gran parte del Cibao Central.
Importantes especies de la flora y de la fauna de la isla de Santo Domingo tienen su hábitat natural en este lugar que aunque acusa cierta degradación y deterioro, todavía sigue siendo reservorio de especies como la Lechuza (Tito alba) Guaraguao (Buteo jamaicencis), Cotorra (Amazonia ventralis), Hutía (Plagiodontia aedium), Cigua palmera (Dulus dominicus) y otras; además, plantas como el Cedro (Cederla adorata), Mara (Calophyllum calaba), Guayuyo (Piper adunco), Cola (Mora abbiotti) y algunas más.
Objetivos de una nueva propuesta de seguimiento:
Nuestra intención de proseguir el trabajo en esta zona tiene como objetivos:
Rehabilitar diversas áreas cuyos suelos están en acelerado proceso de degradación mediante el desarrollo de
sistemas forestales y agroforestales.
Restar presión a las zonas boscosas con la producción de madera para corte.
Aumentar la cubierta boscosa alrededor de los manantiales y arroyos existentes
Facilitar el proceso para la creación de la zona protegida de El Peñón
Metas
adquirir (comprar) 1,000 tareas de tierra
Sembrar 200,000 plantas de diferentes especies
Adquirir 200,000 plántulas de diferentes especies
Impartir 6 cursos, 8 charlas 10 videos educativos
Realizar 3 talleres, 6 días de campo, 3 encuentros, 5 intercambios, 4 giras educativas
Elaborar 12 letreros para identificar el proyecto y las parcelas establecidas
Elaborar 1,000 afiche
Crear una zona protegida en la loma El Peñón.
Ver más imágenes>>> |