El secretario de Turismo no quiere hoteles en Pedernales
El ministro de Turismo prefiere insistir en que se destruya la Bahía de las Aguilas, que además de ser protegida por las leyes nacionales, pertenece a una Reserva de Biosfera mundial, declarada por la UNESCO.
Roberto Sánchez
Diecisiete kilómetros de playas hermosas esperan para que se inicie la construcción de hoteles en Pedernales. Pero el Ministro de Turismo parece que no quiere. El insiste en que los hoteles se instalen lejos de Pedernales, dentro de un área protegida.
Terrenos costeros del Estado, tan valiosos y estratégicos que deben ser arrendados sin que sean definitivamente enajenados o privatizados, entre Cabo Rojo y Pedernales, pudieran comenzar a ser utilizados para la construcción de hoteles, luego de los estudios de impacto ambiental y los permisos correspondientes, sin oposición y con el apoyo entusiasta de toda la sociedad.
Pero el ministro de turismo no quiere, prefiere insistir en que se destruya la Bahía de las Aguilas, que además de ser protegida por las leyes nacionales, pertenece a una Reserva de Biosfera mundial, declarada por la UNESCO.
En poco tiempo pudiera iniciarse la construcción de hoteles, frente a las hermosas playas de Cabo Rojo, entre dos Parques Nacionales como son Jaragua y Bahoruco, uno costero y otro de montaña, constituyendo un caso especial en el mundo, un atractivo extra para los turistas. Pero el Ministro de turismo insiste en que no, él quiere instalar los hoteles donde la mayoría de la sociedad los rechaza.
Los desempleados de Pedernales y comunidades aledañas pudieran estar accediendo a empleos en pocos meses si se promoviera la construcción de hoteles entre Cabo Rojo y Pedernales. Pero el Ministro de turismo no quiere, él insiste en desafiar a gran parte de la sociedad, pelearse con medio país, coincidir con traficantes de títulos falsos para impedir que se construyan los hoteles donde todos quieren, insistiendo en que se construyan donde se violarían las leyes y se destruiría un área natural protegida.
El primer deber de un funcionario público es cumplir y hacer cumplir las leyes de la nación a que sirve. En primer lugar frente al pueblo cuyos intereses debe representar. En segundo lugar frente al Presidente que le designó en el cargo.
Constituye un acto condenable e irresponsable tergiversar el contenido de las leyes para beneficiar a particulares. Peor aun si es para beneficio propio o de relacionados actuales o potenciales.
Es un acto de traición a la patria atentar contra el patrimonio natural y territorial de la nación, peor aún si se hace aprovechándose de una posición pública.
Es un acto de despreciable deslealtad e irresponsabilidad llevar informaciones falsas y retorcidas al Presidente de la República para inducirlo a tomar decisiones que violan el status jurídico de la nación.
Es mentira que los litorales occidentales de los Parques Nacionales del Este y Jaragua, han sido “liberados” de su condición de espacios naturales protegidos, como constantemente repite el Ministro de Turismo.
Los numerales 84 y 85 del Articulo 37, de la Ley Sectorial 202-04, define como parte de las áreas protegidas, con la denominación de Area Nacional de Recreo, a la zona de Cabo Rojo – Bahía de Las Aguilas, del Parque Nacional Jaragua, y al litoral oeste del Parque Nacional del Este, entre Guaraguao y Punta Catuano, en Bayahibe.
Bajo la falsa premisa de que estos territorios fueron “liberados”, se hizo firmar al Presidente de la República el ilegal Decreto 686-05, con el que se pretende violar la Ley 64-00 y la 202-04, traspasando a una Comisión bajo el control del Secretario de Turismo, las funciones que estas leyes fijan explícitamente a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Con ese argumento falso, de que Bahía de las Aguilas ha sido “liberada”, también se pretende justificar que se reparta ese patrimonio natural del país y de la humanidad, como si fuera tierra de nadie, un pastel o una piñata de cumpleaños.
Porque de los espacios protegidos depende el desarrollo actual y venidero del país, para el bien de las actuales y futuras generaciones.
Porque esas áreas silvestres protegidas que subsisten casi milagrosamente en nuestro reducido espacio isleño, desempeñan una función ambiental y ecológica que es única, exclusiva y determinante para la vida humana. Si se pierden o destruyen, será para siempre.
Por eso deben permanecer protegidos y los criterios ambientales y de sostenibilidad deben prevalecer en su uso sobre los criterios mercuriales y de explotación irracional.
Ambas leyes, la 64-00 y la 202-04, son claras en el sentido de que cualquier iniciativa en las áreas protegidas debe ser autorizada por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, dentro del marco de las leyes, sus reglamentos y los planes de manejo aprobados para estos espacios.
Procurar mediante Decretos ilegales, como el 686-05, interpretaciones acomodaticias o mentiras, violentar esta realidad institucional y legal, solo induce a justificadas sospechas de connivencia y favoritismo.
Es la Secretaría de Medio Ambiento la responsable de administrar y decidir sobre los aspectos ambientales y sobre las áreas naturales protegidas, no turismo ni cualquier otro invento que pretenda eludir o vulnerar esta realidad
Decir que los proyectos de hoteles en Bahía de las Aguilas, presentados por empresarios franceses, ya tienen “sus estudios ambientales”, es un derroche de ignorancia o un exceso de mala fe.
Todos los proyectos en el país deben ser sometidos a la Secretaría de Medio Ambiente para obtener una Licencia Ambiental. Si un proyecto esta dentro o es incompatible con los objetivos de creación de un área protegida, se le informa al promotor que debe ubicar su proyecto en otro lugar. Ni siquiera se tiene que hacer el Estudio de Impacto Ambiental. La negativa debe ser automática.
Si el proyecto esta fuera del área protegida o es compatible con los objetivos de esta, se le envía al promotor unos Términos de Referencias, donde se especifican los elementos que debe contener el Estudio de Impacto Ambiental. El promotor busca consultores que deben estar registrados en el país, y hace el Estudio de Impacto Ambiental de conformidad con los Términos de Referencias.
No puede presentarse ningún proyecto, ni en Republica Dominicana ni en ninguna parte del mundo, con el Estudio de Impacto Ambiental ya elaborado, aunque lo hayan hecho científicos de la NASA, sin haber presentado el proyecto en el ministerio correspondiente y haber recibido los Términos de referencias para ese Estudio.
Si el Presidente ordena una investigación a fondo de todo este tortuoso proceder, de las mentiras utilizadas, del Decreto ilegal que se le ha hecho firmar, no sabemos donde va a meter la cara el Sr. Felix Jiménez.
Como va explicar hoy o mañana que existiendo terrenos costeros con playas preciosas de extensión inmensa entre Bahía de Las Aguilas y Pedernales, donde puede comenzar la construcción de hoteles tan pronto obtengan los permisos ambientales correspondientes, el Ministro de Turismo insista, tergiverse y repita falsedades para imponer por encima de las leyes, la destrucción de Bahía de las Aguilas y su posterior privatización.
Insistir en destruir Bahía de Las Aguilas, enajenar su territorio y llenarla de hoteles es la forma más eficaz de impedir el desarrollo del turismo en el suroeste y en Pedernales. |