Bahía de las Aguilas: Un paraiso donde la ambición, el descaro y la codicia acechan constantemente. <<<Indice del tema>>>

Las áreas protegidas
Habría que entablar un recurso de inconstitucionalidad contra dicha ley, en base al segundo párrafo del artículo 3 de nuestra Carta Magna.

Por Víctor J. Castellano P. / El Caribe
Sabado 5 de junio del 2004

A pesar de las observaciones que le formuló el Poder Ejecutivo el pasado 28 de mayo, todavía gravita como una seria amenaza para el medio ambiente la controversial Ley Sectorial de Áreas Protegidas.
 
Los temores subsisten no sólo debido a que los legisladores podrían rechazar las observaciones del Presidente de la República y ratificar la ley, con el respaldo de las dos terceras partes de los miembros de ambas cámaras (Art. 41 de la Constitución), sino también porque el acogimiento de la intervención presidencial implicaría la reducción del Parque Nacional del Este y del Parque Nacional Jaragua.

La situación se presenta, pues, en forma de una disyuntiva inaceptable en sus dos vertientes. En efecto, de una parte, la ratificación de la ley resultaría catastrófica para el país, puesto que implicaría importantes reducciones a  parques nacionales y reservas científicas, así como desprotección de importantes zonas espeleológicas y santuarios marinos, entre otros graves atentados a la preservación de la biodiversidad.

 Y, de otra parte, la admisión de las observaciones del Poder Ejecutivo, si bien invalidaría el frenético e insólito afán mutilador del Congreso sobre las áreas protegidas, dispondría la inaceptable segregación de sendas franjas costeras de 1,000 y 2,000 metros de ancho en el Parque Nacional del Este y del Parque Jaragua, respectivamente, para el desarrollo de grandes infraestructuras turísticas.

De manera que, al contener atentados contra áreas protegidas, las dos mencionadas opciones no sólo violan el espíritu de nuestra Carta Magna en ese ámbito (Art. 8) sino que también quebrantan convenios internacionales ratificados por el Congreso dominicano.

Resultaría, por tanto, de la más alta conveniencia, que dicha ley fuere desechada por no contar con las dos terceras partes de los votos de cualquiera de las cámaras legislativas.
Así, mediante un nuevo proyecto que debería ser sometido en una nueva legislatura, diputados y senadores dispondrían de otra oportunidad para ponderar y enriquecer el proyecto original de Ley Sectorial de Áreas Protegidas elaborado por la Secretaría de Estado del Medio Ambiente y Recursos Naturales, el cual constituye un documento de inestimable valor jurídico y técnico.

En caso de ratificación de la referida ley o de que las observaciones del Poder Ejecutivo fueren acogidas, no quedaría más remedio que entablar un recurso de inconstitucionalidad contra dicha ley, en base al segundo párrafo del artículo 3 de nuestra Carta Magna.

 Con ese propósito, cabe tener presente que el derecho a la preservación de la biodiversidad y al medio ambiente sano  se encuentra reconocido, de forma genérica o explícita, en varias convenciones y declaraciones internacionales suscritas por la República Dominicana, y que nuestro país reconoce y aplica “las normas del Derecho Internacional general y americano en la medida en que sus poderes públicos las haya adoptado”.

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Las asociaciones que se oponen son: Asonahores, la de Hoteles de Romana-Bayahibe, Adavit, de Guías Turísticos, de Líneas Aéreas, de Navieras, entre otras

Por Arelis Peña Brito / El Caribe
Sabado 17 de abril del 2004

Más de 60 organizaciones medioambientales, científicas, profesionales, no gubernamentales, comunitarias, del sector turismo y de viajes preparan una ofensiva para hacer frente a las pretensiones del Senado de desmantelar el sistema nacional de áreas protegidas.
 
Las instituciones repudian la aprobación en primera lectura en el Senado de una versión modificada del proyecto de Ley Sectorial de Areas Protegidas, con el que los legisladores no sólo descuartizan parques nacionales, sino que también violentan por lo menos diez convenciones internacionales sobre medio ambiente de las que el país es signatario.

Mientras, el presidente del Senado, Jesús Vásquez, declaró ayer que el proyecto será convertido en ley "porque es beneficioso para el país".

Entre las organizaciones que deploran la acción senatorial figuran las asociaciones Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores), de Hoteles de Romana-Bayahibe, Dominicana de Agentes de Viajes y Turismo (Adavit), de Guías Turísticos, de Líneas Aéreas, de Navieras; el Consorcio Ambiental Dominicano, el Grupo Ecológico Jaragua, la Academia de Ciencias y la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

El martes, la Cámara Alta decidió reformar 27 artículos de la propuesta de ley original que elaboró la Secretaría de Medio Ambiente, e introdujeron cambios que alteran los límites de los parques naciones del Este y Jaragua, la Cueva del Pomier, las Dunas de Las Calderas y la Vista Panorámica Costa Azul de Macao.

Las modificaciones sugieren sacar del Parque Nacional del Este una porción de terreno de más de 60 kilómetros y una franja de costa con una profundidad de tres kilómetros, que abarcan las áreas de Guaraguo, La Palmilla, La Gran Chorra y Boca de Yuma.
 
Con esto se dejan fuera del área protegida todo el ecosistema costero, los arrecifes de coral y toda la zona marina, los recursos acuíferos que abastecen a la zona de Bayahibe, el 90 por ciento de las cavernas con arte rupestre detectadas en el parque, las áreas de anidamiento de tortugas, y las zonas donde se desarrollan manatíes y delfines.

De igual manera se destrozan áreas de bosque húmedo sobre rocas, vegetación costera y el hábitat de centenares de especies endémicas. También se dejan sin protección 14 yacimientos arqueológicos que representan poblados y cementerios distribuidos a lo largo de la costa.

Tanto el Parque Nacional del Este como el Jaragua han sido propuestos para ser declarados como Patrimonio de la Humanidad, por motivos naturales y culturales.

El Parque Jaragua está incluido dentro de una reserva de la biósfera aprobada y en pleno desarrollo.

Hoteleros. La directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles Romana-Bayahibe, Lisette Gil, considera que la iniciativa del Senado demuestra el poco conocimiento que los legisladores tienen sobre el impacto de sus decisiones en el futuro de la nación como país y destino turístico.

"Muchos ojos están sobre nosotros y los organismos internacionales se estarán preguntando cómo es posible que unos políticos decidan destruir una reserva de la biosfera de la UNESCO. La sociedad civil no puede permitir que esto siquiera se considere", manifestó Gil.
 
Pactos que el Senado violó
 
Las convenciones para la Protección de la flora, la fauna y  las bellezas naturales de América; para la Protección y desarrollo del medio marino del Caribe, sobre Biodiversidad biológica, de Defensa del patrimonio arqueológico, histórico y artístico de América; la Carta de la Tierra y otros.
 
Legisladores versus hoteleros
 
Reforma
"Ese proyecto será convertido en ley”
Jesús Vásquez, presidente del Senado, aunque no está en ánimo de explicar las razones por las cuales introdujeron modificaciones sustanciales a la pieza remitida por la Secretaría de Medio Ambiente, aseguró que el proyecto de Ley de Áreas Protegidas será aprobado porque es beneficioso para el país.
 
Oposición
"La sociedad civil no puede permitirlo”
La directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles Romana-Bayahibe, Lisette Gil, advirtió que la sociedad civil debe impedir que el proyecto sea, siquiera, considerado, al tiempo que se pronuncia convencida de que los senadores no tienen conciencia de lo dañina que su decisión resulta para el futuro del país.

 

Bahía de los Escándalos
Por Pedro Silverio

Silverio@pucmm.edu.do

El Caribe, Miércoles 8 de Mayo del 2002
El nombre de Bahías de las Águilas honra a una de las aves más rapaces que
habitan en las alturas de las montañas. Y esto parece irónico cuando se piensa en el
historial de delincuencia que se esconde detrás de una de las zonas más atractivas del
país, desde cualquier ángulo que se le mire. Todo lo cual parece complicarse, aún más,
con la decisión anunciada por el gobierno de desarrollar turísticamente esa área protegida
por las leyes dominicanas.

Y digo complicar porque todavía no hay una decisión final, en materia legal, en
cuanto a los derechos de propiedad que alegan un grupo de supuestos propietarios; y
puede resultar engorroso, por lo tanto, que se tomen decisiones en el uso y manejo de la
zona que luego no sean sustentable ante los tribunales correspondientes. Aunque hasta la
fecha los expedientes de Bahía de las Águilas no encuentran la forma de avanzar, gracias
a los vínculos ínter partidarios que los frenan.

En segundo lugar, todavía no ha sido sometido al Congreso Nacional el proyecto
de ley sectorial que regularía el uso de las áreas protegidas, y por consiguiente, no es
posible comenzar a desarrollar turísticamente una zona que está pendiente de la creación
de una ley que indicaría como se desarrollaría. Cualquier uso que se haga hoy de esos
terrenos podría entrar en contradicción con las leyes y reglamentos que están proceso de
conocerse.

Otro aspecto crucial es que una vez determinado el tipo de desarrollo de la zona,
se proceda a licitaciones internacionales que aseguren que el Estado reciba las mejores
ofertas para el tipo de desarrollo que se persiga. Si bien es cierto que el Presidente ha
dicho que una de las instituciones que tienen que ver con el sector está dirigida por un
hombre serio y eficiente, esto no puede servir de consuelo a un país que necesita
fortalecer sus procedimientos institucionales.

Se trata de una inversión de decenas de millones de dólares que no puede ser
contratada en base a la buena fe o al prestigio personal. Es necesario que la opinión
pública conozca los detalles de la operación. No es recomendable actuar con una prisa
que podría resultar una mala consejera y que podría ser fuente, en el futuro, de nuevos
escándalos. Como muy bien dijo el Presidente, Bahía de las Águilas estaba ahí antes de
Cristóbal Colón y antes de los indios, entonces por qué esta prisa en tomar decisiones hoy
que podrían ser objeto de un severo cuestionamiento en un futuro no muy lejano.

El desarrollo del sur como destino turístico no solo beneficiará a los habitantes de
esa olvidada región, sino también al resto del país, en forma de una mayor demanda de
los más diversos productos agropecuarios y artesanales, entre otros, para el consumo de
los turistas; adicionalmente, generará más empleos y un mayor flujo de divisas para la
economía dominicana. Conscientes de esta realidad es que se pide que se actúe con
prudencia para evitar nuevos escándalos alrededor de la Bahía de las Águilas.

 

Consultor de la OMT advierte construcción de hoteles dañaría Bahía de las Águilas

"La República Dominicana cometería un tremendo error si llegara a rebajar el grado de protección de este parque, para justificar un desarrollo turístico que puede tener lugar perfectamente en el exterior de éste”, afirma.

SANTO DOMINGO, DN.-El consultor ambiental Francesc Giró, que trabajó para la Secretaría de Estado de Turismo como delegado de la Organización Mundial del Turismo para evaluar la zona del Parque Nacional Jaragua, advirtió este viernes que en la de Bahía de las Águilas no se pueden construir hoteles, debido a que se trata de un área protegida extremadamente frágil que no puede albergar ni hoteles ni desarrollos inmobiliarios de ningún tipo.
La advertencia del especialista está contenida en el informe '¿Turismo sostenible en Bahía de las Aguilas?', enviado a la Coalición de Defensa de las Áreas Protegidas, entidad que lo entregó a Clave Digital por vía del activista Adolfo López.
“La República Dominicana cometería un tremendo error si llegara a rebajar el grado de protección de este parque, para justificar un desarrollo turístico que puede tener lugar perfectamente en el exterior de éste, con la misma sensibilidad y prudencia que se anuncia para Bahía de la Águilas”, sostiene el especialista.
Asegura que el Parque Jaragua debe ser disfrutado por dominicanos y visitantes, y para ello se debe mejorar la infraestructura como accesos, centros de interpretación, senderos, baños y posiblemente algunos embarcaderos y otros servicios.
“El desarrollo sostenible no consiste en justificarlo todo en base a las medidas correctoras y compensatorias. En determinados casos hay que saber decir que no. No todo se puede hacer en cualquier lado, por muy bien que se quiera hacer”, explica.
Giró sostiene que el Parque Nacional Jaragua, y en concreto la Bahía de las Águilas, es un área protegida extremadamente frágil que no puede albergar ni hoteles ni desarrollos inmobiliarios de ningún tipo.
“Sin ningún lugar a dudas, esto tendría un elevado impacto sobre el ecosistema y constituiría un precedente extremadamente peligroso. Este parque nacional tiene la ventaja de tener una población muy cercana como Pedernales, y también zonas aptas para el desarrollo de hoteles de bajo impacto en su entorno inmediato, como es la zona de Cabo Rojo. Pequeños hoteles de bajo impacto integrados en los humedales y manglares existentes, podrían constituir sin duda un enorme atractivo”, argumenta el especialista de la OMT.
Según la Coalición de Defensa de las Áreas Protegidas, el secretario de Turismo, Félix Jiménez, en su momento, alabó la profesionalidad de Francesc Giró, de quien dijo era la persona más preparada para realizar la evaluación ambiental de Bahía de Las Aguilas y el Parque Nacional Jaragua.
Según Adolfo López, las recomendaciones y críticas de Giró tiran por tierra toda la estrategia de Jiménez, de que los estudios ambientales avalan la posibilidad de edificar “hoteles ecológicos” de 70 habitaciones dentro del área protegida de Bahía de Las Aguilas.
Francesc Giró se encuentra estos días en Curitiba, Brasil, asistiendo a la octava reunión de los países parte del Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas (COP 8).
A continuación el documento remitido por Francesc Giró:

¿Turismo sostenible en Bahía de las Águilas? 
En enero de 2005, tuve la oportunidad de conocer el Parque Nacional Jaragua y Bahía de las Águilas, así como su entorno inmediato en la provincia de Pedernales.
Muy probablemente en toda la región Caribeña queden pocos espacios de una calidad paisajística y natural como ésta.
En las últimas semanas, me han llegado noticias sobre propuestas que incluyen la construcción de hoteles en el interior de ese Parque Nacional.
Parece ser que se presentan como propuestas innovadoras, de bajo impacto y con la máxima integración.
El Parque Nacional Jaragua y en concreto la Bahía de las Aguilas es un área protegida extremadamente frágil que no puede albergar ni hoteles ni desarrollos inmobiliarios de ningún tipo. Sin ningún lugar a dudas, esto tendría un elevado impacto sobre el ecosistema y constituiría un precedente extremadamente peligroso.
Este parque nacional tiene la ventaja de tener una población muy cercana como Pedernales, y también zonas aptas para el desarrollo de hoteles de bajo impacto en su entorno inmediato, como es la zona de Cabo Rojo.
Pequeños hoteles de bajo impacto integrados en los humedales y manglares existentes, podrían constituir sin duda un enorme atractivo.
En algunas de las playas del parque, como Bahía de las Águilas, podría tener sentido únicamente la construcción de una mínima infraestructura, que proporcione baños a los visitantes, garantice la recogida de basuras y el mantenimiento de la limpieza en la playa, previo estudio de impacto ambiental y con un diseño perfectamente integrado en el entorno, asegurando un tratamiento completo de las aguas residuales.
En estos días, desde Curitiba, se nos ha recordado que nunca en la historia de la humanidad se ha producido una pérdida de biodiversidad como la que se está dando en los últimos 50 años.
Se recuerda a los gobiernos, el compromiso de cumplir el objetivo del milenio que supone reducir drásticamente el ritmo de pérdida de biodiversidad antes de 2010.
El Parque Nacional Jaragua es sin duda una de las joyas de la naturaleza en el Caribe, zona considerada como uno de los “puntos calientes” en cuanto a biodiversidad del planeta, por la riqueza de especies y grado de amenaza existente.
La República Dominicana cometería un tremendo error si llegara a rebajar el grado de protección de este parque, para justificar un desarrollo turístico que puede tener lugar perfectamente en el exterior de éste, con la misma sensibilidad y prudencia que se anuncia para Bahía de la Águilas.
El parque Jaragua debe ser disfrutado por dominicanos y visitantes, y para ello se debe mejorar la infraestructura como accesos, centros de interpretación, senderos, baños y posiblemente algunos embarcaderos y otros servicios.
El desarrollo sostenible no consiste en justificarlo todo en base a las medidas correctoras y compensatorias. En determinados casos hay que saber decir que no. No todo se puede hacer en cualquier lado, por muy bien que se quiera hacer.
Confío que el sentido común y el interés general de todos los dominicanos y demás ciudadanos y ciudadanas de este planeta prevalezca sobre los intereses de algunos particulares, que tienen alternativas perfectamente válidas para realizar en el exterior del parque. Las generaciones futuras les estarán profundamente agradecidas.
También confío en que tanto el Secretario de Estado de Turismo y el Presidente Leonel Fernández pasen a la historia por haber sabido desarrollar con habilidad y la máxima sensibilidad, el entorno de los parques nacionales de su país, dando ejemplo de responsabilidad y compromiso real con el desarrollo sostenible.
Francesc Giró
Consultor Ambiental

 
 

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